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Puntos clave de un divorcio: guía completa (tipos, pasos y requisitos)

¿Estás pensando en divorciarte y no sabes por dónde empezar? Tipos de divorcio, pasos, requisitos y claves para no cometer errores que luego se pagan caros.

Por Pablo Romero · 4 de enero de 2026 · Actualizado el 3 de octubre de 2026
Puntos claves de un Divorcio. Guía completa (tipos, pasos y requisitos)

La relación sentimental se ha roto y ya no hay vuelta atrás. Sabes que, quieras o no quieras, toca divorciarse. Se trata de regularizar la nueva situación. De establecer (ya sea por las buenas por un acuerdo con tu ex, o por las malas peleándote en un Juzgado) unas reglas mínimas que pongan orden en la nueva etapa que empieza tras la ruptura.

El problema es que no tienes ni idea de cuáles son las cuestiones que hay que discutir. No sabes cuáles son los temas que, sí o sí, tendrás que negociar con tu pareja. Qué es aquello a lo que tienes derecho. Qué puedes reclamar.

En esta guía definitiva vamos a ver todo lo necesario para que no des pasos en falso: desde los requisitos previos y cómo organizarse antes de la sentencia, hasta los tipos de divorcio y, por supuesto, los 5 puntos clave de la negociación. 

Si necesitas ayuda profesional inmediata, recuerda que como abogado especializado en divorcios, puedo asesorarte tanto en Granada como en cualquier punto de España.

«Se nos rompió el amor»

Esta semana quedé con unos clientes en el Juzgado de Familia. Una pareja que había llegado a un acuerdo para divorciarse de mutuo acuerdo. Mientras esperábamos nuestro turno, pudimos presenciar cómo una mujer discutía por teléfono con su todavía marido. Ella le espetaba a gritos que no iba a firmar ningún convenio que estableciera que los progenitores se comunicarían por teléfono. Que o lo hacían por mail o no había trato. Punto pelota.

Mis clientes me miraron ojipláticos, sorprendidos de ver cómo el personal, por cualquier detalle, se tiraba los trastos a la cabeza. Y es que los divorcios se pueden llevar de dos maneras:

  1. Mutuo Acuerdo: “Vamos a llevarnos bien sin que la sangre llegue al río”.
  2. Contencioso: “No hay manera de entenderse con la otra parte, así que toca pelearlo”.

Ojo, hay que ponerse en la piel de cada uno. A saber lo que esa mujer habría pasado para llegar a ese punto. La paciencia tiene un límite. Pero el problema es el precio a pagar por no llegar a un acuerdo: un desgaste emocional abismal donde los grandes derrotados, por desgracia, suelen ser los hijos.

Primeros pasos: el ajedrez y el asesoramiento

Imagínate que vas a jugar una partida de ajedrez, pero no sabes cómo se mueven las fichas. Te encontrarás inquieto, ¿verdad? Pues ahora suponte que en esa partida te estás jugando algo muy importante para ti: tu familia, tus niños. Sencillamente, estarás de los nervios.

Por eso, el primer paso tiene que ser el asesoramiento. Muchos clientes vienen a mi despacho hechos un mar de dudas. Tienes que sentarte delante de un abogado especialista en familia y que este te explique con pelos y señales cuáles son las opciones y cómo se mueven las piezas. Ojo, no siempre escuchas lo que quieres oír, pero al menos ya sabes a qué atenerte, ya sabes las reglas del juego.

¿Es necesario contratar a un abogado?

Esta es la pregunta del millón. La respuesta es sí, porque lo exige la ley (tanto abogado como procurador). Pero es que, además, es mucho lo que te estás jugando.

No caigas en el error de pensar que si te informas con un abogado estás haciendo algo malo, o “traicionando” a tu pareja por la espalda. En realidad, es justo lo contrario. Si quieres hacer las cosas bien y evitar errores en un tema tan delicado, lo mejor es saber qué se puede hacer y qué no. 

De hecho, los abogados de familia muchas veces hacemos de “cortafuegos” y ponemos paz intentando llegar a acuerdos donde las partes solo ven conflictos. Eso sí, se pone paz siempre que la otra parte esté también por la labor. Si tu ex pareja solo tiene en mente “morir matando”, toca defender tus derechos con uñas y dientes.

El «limbo»: cómo organizarse mientras no hay sentencia

Partimos de una base: por muchas prisas que tengas, vas a tardar un tiempo en divorciarte. Un divorcio de mutuo acuerdo suele tardar unos 3-4 meses. Si es contencioso, ármate de paciencia porque el año no te lo quita nadie.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos? Porque la vida sigue. ¿Quién paga la luz? ¿Quién se queda en la casa? Aquí te doy un consejo de oro: «Carta en la mesa pesa».

Mucho cuidado con la organización de hecho que adoptéis antes del divorcio. Si voluntariamente validas una determinada situación (aunque sea de palabra), luego no va a ser fácil defender la postura contraria ante el Juez salvo que haya un motivo de peso. 

Esto no me lo invento yo, lo dicen los Tribunales. Por ejemplo, la SAP Madrid 169/2011, de 10 de febrero de 2011, que denegó una custodia compartida a un padre porque, al salir del domicilio en 2009, dejó al niño al cuidado de la madre sin objeción:

«El niño quedó conviviendo con la madre por decisión, o con anuencia, del propio progenitor masculino recurrente, que salió del domicilio familiar… sin duda por entender que con ello no se causaba perjuicio a su hijo… sin que se hayan producido hechos nuevos fundados y de peso determinantes de un cambio en la alternativa de custodia.»

Te pongo dos ejemplos reales de problemas típicos:

  • Custodia: Si te vas de casa y ves a los niños solo fines de semana alternos durante 9 meses sin quejarte, estás «validando» la custodia exclusiva de la madre.
  • Pensión: Si durante meses pagas voluntariamente 400€ «para que no les falte nada», luego no alegues en el juicio que solo puedes pagar 150€. El Juez te dirá: «Si durante 9 meses tuvo dinero para pagar 400€, ¿por qué ahora dice que no puede?».

Así que no te vendan la moto de que, como todavía no hay sentencia, es algo provisional y sin relevancia. Si no tienes más remedio que aceptar una situación con la que no estás de acuerdo, deja constancia por escrito (burofax, mensajes de WhatsApp claros) de tu oposición.

¿Hay algún requisito para divorciarse?

Empecemos por el principio. ¿Me puedo divorciar cuando me dé la real gana? La respuesta es sencilla: lo único que te van a “pedir” es que hayan pasado tres meses desde la celebración del matrimonio (Art. 81 del Código Civil). Punto pelota.

Un poco de historia

Para que entiendas esto, echemos la vista atrás. Hasta 1981 no existía el divorcio en España. Después se permitió, pero tenías que «demostrar» una causa y cumplir requisitos estrictos. Se ponían palos en las ruedas para que la gente se lo pensara. ¿Qué pasaba? Que si obligas a dos personas que ya no se aguantan a seguir casadas «un tiempo más», el problema se acrecienta y se termina liando parda.

Por eso, en 2005 cambió la ley y se simplificó todo. Hoy en día:

  • No tienes que alegar ninguna causa.
  • No tienes que demostrar nada (infidelidad, abandono, etc.).
  • Basta con que uno de los dos no quiera seguir casado.

¿Hay excepciones a los 3 meses? 

Sí. No hace falta esperar ese plazo cuando existe un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual de uno de los cónyuges o de los hijos (Art. 86 en relación con el Art. 81 CC).

Los 5 puntos clave a discutir en un divorcio

Una vez que te pones a negociar (o a pelear en el juzgado), estos son los 5 «gallos de pelea» a los que tendréis que hacer frente:

1. Custodia de los hijos

Es la cuestión que más batalla da. Básicamente hay que decidir quién se queda con los niños:

  • Custodia Exclusiva: Los peques viven con uno de los progenitores (custodio), mientras que el otro tiene un régimen de visitas.
  • Custodia Compartida: Papi y mami reparten la convivencia al 50%. Hace 20 años era una utopía, pero hoy es el régimen habitual. Eso sí, ¡ojito!, no es automático: depende de otras cuestiones como horarios laborales, cercanía de domicilios, o que alguno de los progenitores no tenga algún problema grave, por ejemplo, de adicciones.


Importante:
no confundas custodia con patria potestad. Esta última sigue siendo de ambos en el 99% de los casos.

2. Pensión de alimentos

  • En Custodia Compartida, lo más habitual es que no haya pensión. Cada uno paga los gastos ordinarios cuando está con los niños. Aunque hay excepciones en supuestos de grandes diferencias de salarios entre los progenitores.
  • En Custodia Exclusiva, el progenitor que no convive con ellos paga una cuota mensual. Se entiende que el mínimo son 150€ por hijo («mínimo vital») y de ahí para arriba.

¿Y los gastos extraordinarios?

Van aparte (dentista, psicólogo, gafas, clases de apoyo). Se pagan generalmente al 50% entre ambos.

3. Atribución del uso de la vivienda conyugal

¿Quién se queda con la casa?

  • En la custodia exclusiva lo normal es que se atribuya al progenitor que se queda con los niños hasta su mayoría de edad.
  • En custodia compartida, la película cambia: puede atribuirse al cónyuge más necesitado (por un periodo breve de años), usarse por turnos o ponerse a la venta.

4. Pensión compensatoria

No es para los hijos, es para el cónyuge que queda en desequilibrio económico. Antes eran vitalicias; ahora suelen ser temporales para ayudar a reincorporarse al mercado laboral.

  • Separación de bienes: Si tu régimen era este, existe otra pensión por dedicación exclusiva a la familia (Art. 1348 CC).

5. Liquidación de la sociedad de gananciales

Lo ideal es repartir los bienes en el mismo convenio. Pero si no hay acuerdo, debes saber que no es obligatorio liquidar los gananciales para divorciarse. Se puede dejar para un momento posterior para no echar más leña al fuego.

Tipos de divorcio: ¿cómo lo tramitamos?

Divorcio de Mutuo Acuerdo (“vamos a llevarnos bien”)

Pactáis los puntos anteriores en un Convenio Regulador y lo ratificáis en el Juzgado.

  • Ventajas: rápido (unos 3 meses), barato y menos desgaste.
  • Procedimiento (Art. 777 LEC): demanda conjunta, ratificación personal y sentencia.

Divorcio Notarial: Si NO hay hijos menores de edad, podéis divorciaros ante Notario en cuestión de semanas.

Divorcio Contencioso (“tirarse los trastos a la cabeza”)

Si no hay acuerdo, uno demanda al otro (Art. 770 LEC).

  • Inconvenientes: lento (unos 12 meses), más costoso y emocionalmente durísimo porque, en ocasiones, se terminan sacando “las miserias” que tienen todas las parejas.
  • Medidas Provisionales: como tarda mucho, se pueden pedir estas medidas al inicio para que el Juez fije unas reglas temporales rápidas mientras llega el juicio definitivo. Estas suelen tardar de 3 a 6 meses.

Nota: Si hay violencia de género, la competencia pasa al Juzgado de Violencia sobre la Mujer y los plazos se acortan (con medidas inmediatas)

¿Y si mi pareja no se quiere divorciar?

Esta es una duda clásica. «Quiero separarme, pero él/ella dice que no me va a firmar nada». 

En muchas parejas hay siempre alguien que se niega a aceptar la realidad y trata de poner palos en las ruedas.

Tengo noticias: el divorcio será “contigo o sin ti”, pero será. 

Tu pareja no puede evitar el divorcio. Lo único que consigue negándose es bloquear el Mutuo Acuerdo y obligarte a ir por la vía Contenciosa. Será más largo y más caro, pero el Juez os divorciará igual. Así que coge el toro por los cuernos.

Más allá de lo legal

Divorciarse es mucho más que un trámite jurídico. Es la gestión del fracaso de un proyecto de vida. Los temas de familia son una piñata de leyes y sentimientos.

Recuerdo un cliente que me pidió eliminar de su demanda ciertos argumentos legales que le beneficiaban económicamente. 

¿La razón? Su hija de 20 años no le hablaba, y él sabía que si usaba esa «artillería legal», mataría la última posibilidad de reconciliarse con ella. «A quién le importa que te den la razón cuando está en juego el amor de un hijo», me dijo. 

Y modificamos la demanda. 

Porque a veces, ganar en el juzgado es perder en la vida.

Se nos rompió el amor, como decía la copla, pero intentemos que no sea un «morir matando». Eso sí, para eso es necesario la colaboración de la otra parte. Si no deja alternativa, toca batallar tus derechos.

Mi consejo

Ten paciencia (esto es una carrera de fondo) y no camines solo. En un divorcio, contar con un abogado experto en Divorcio en Granada, que sepa anticiparse a los problemas, te ayuda a evitar errores que luego son muy difíciles (y caros) de corregir.

Porque no todos los divorcios son iguales. No es lo mismo empezar ahora que volver al juzgado para modificar una custodia, una pensión o un régimen de visitas. Cada decisión que tomes tiene consecuencias después, y conviene tener claro el terreno que estás pisando.

Son muchos los clientes que vienen al despacho diciéndome que se quieren divorciar pero que no saben ni cómo hacerlo ni lo que tienen que negociar. Y ese desconocimiento le genera mucha intranquilidad (además de que existe un riesgo grande de que la otra parte trate de confundirte)

Y está claro que para ti todo esto es una cuestión esencial. Así lo entiendo yo, porque no consiste simplemente en que, yo, como abogado, sepa de leyes. Se trata de que me ponga en tu piel y te entienda: porque para ti esto no es una simple cuestión jurídica, estás luchando por ti, por tus hijos, por tu familia.

Si estás pensando en divorciarte, o si llevas tiempo arrastrando un problema que no se resolvió bien en su día, puedes contar conmigo.

Contacta conmigo aquí y cuéntame tu caso. Lo analizo, te explico con claridad cuáles son tus opciones, los tiempos del proceso y el coste aproximado y, si te encaja, nos ponemos en marcha para que puedas resolverlo cuanto antes y seguir adelante con tu vida, estés en Granada o en cualquier otro punto de España.

Pablo Romero, abogado de familia en Granada

Pablo Romero Mañas

Abogado de familia en Granada. Colegiado 06055 ICAGR. Más de 18 años de experiencia.

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